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Cámara intraoral, IA, análisis de radiografías: cómo las herramientas visuales están cambiando la relación con el paciente

Publicado el
13 de junio de 2025
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La comunicación visual transforma profundamente la relación entre el odontólogo y el paciente. Las expectativas están cambiando: los pacientes desean comprender su estado bucodental, conocer las opciones de tratamiento y participar activamente en las decisiones que les afectan. Sin embargo, lo que ocurre en la boca suele escapar a la percepción del paciente sin una ayuda visual. Las herramientas digitales se convierten así en aliadas para eliminar las barreras de comprensión.

Los odontólogos lo confirman: el 83 % de los profesionales considera que la digitalización en el ámbito sanitario es una herramienta que mejora la relación entre el profesional y el paciente, según un estudio¹ publicado por Doctolib y la UFSBD con motivo del ADF.

Hoy en día, las herramientas visuales aportan respuestas concretas a estas cuestiones. Cámaras intraorales, inteligencia artificial aplicada a las radiografías, planificación en 3D o incluso soportes postconsulta... Todas estas soluciones refuerzan la pedagogía, favorecen la adherencia terapéutica y crean un clima de confianza duradero.

1. La cámara intraoral

La cámara intraoral está diseñada para capturar imágenes de alta definición de todas las estructuras dentales. Se presenta en forma de una pieza de mano ligera, equipada con un sistema óptico de alta resolución y una iluminación integrada. Esta herramienta permite al paciente ver exactamente lo mismo que ve el odontólogo, sin filtros ni interpretaciones verbales. Este cambio de perspectiva enriquece considerablemente la consulta.

Tomemos como ejemplo el escáner intraoral Trios 4 de 3Shape, que combina captura de color, imágenes HD y detección de caries por fluorescencia. Este tipo de equipo permite obtener un mapeo fiel de las estructuras dentales y periodontales, integrando imágenes en 3D que se pueden utilizar directamente en programas de planificación o comunicación con el paciente.

Una de las ventajas más notables es la ilustración inmediata de las explicaciones clínicas. Gracias a las imágenes obtenidas, el profesional puede mostrar lesiones cariosas incipientes, fisuras, sarro subgingival o incluso inflamación gingival. Las zonas problemáticas se hacen así visibles y comprensibles, incluso para un paciente asintomático.

Esta transparencia influye directamente en el comportamiento del paciente. Ya no se limita a escuchar: identifica, comprende y se implica. Este proceso fomenta su compromiso y reduce las barreras derivadas de la falta de conocimiento.

La literatura especializada destaca que la visualización directa de las patologías refuerza la adherencia al tratamiento. Según los datosAllisone, el 56 % de los pacientes rechaza un tratamiento porque no lo perciben como urgente o necesario. Al mostrar de forma objetiva las zonas de riesgo, la cámara intraoral contribuye a que una decisión pasiva se convierta en una elección informada.

En el plano relacional, esta herramienta permite salir de una postura unidireccional. Favorece una pedagogía activa y humaniza el intercambio. El profesional se convierte en un guía, y ya no en un prescriptor. Esta postura refuerza la confianza, especialmente en pacientes ansiosos o en la primera consulta.

En resumen, la cámara intraoral es un potente soporte pedagógico al servicio de una relación con el paciente basada en la claridad y la construcción conjunta del tratamiento terapéutico.

2. La inteligencia artificial aplicada a las radios

La radiografía sigue siendo un pilar del diagnóstico en odontología, pero su interpretación suele resultar opaca para el paciente. La inteligencia artificial ofrece hoy en día una solución concreta a esta barrera de comprensión, al hacer que las radiografías sean más legibles, más explícitas y más accesibles.

Allisone algoritmos de aprendizaje profundo para resaltar automáticamente los elementos visibles en una imagen radiográfica. Este procesamiento visual —que no tiene fines diagnósticos— colorea las estructuras anatómicas, las restauraciones o las afecciones identificables en una radiografía panorámica o retroalveolar. De este modo, permite al paciente comprender de un solo vistazo lo que el odontólogo desea transmitirle, sin tener que descifrar una imagen técnica.

Esta tecnología responde a una necesidad claramente expresada: según un estudio realizado por Allisone, el 67 % de los pacientes afirma no poder localizar las patologías indicadas por su dentista en una radiografía, y el 70 % considera que un código de colores habría facilitado su comprensión. Esta falta de legibilidad repercute directamente en la adherencia a los tratamientos.

Gracias al uso del color y a una interfaz interactiva, Allisone la radiografía en un soporte para el diálogo. Ofrece un apoyo concreto a las explicaciones orales. Al hacer tangibles elementos que a menudo son abstractos, el profesional reduce considerablemente los temores.

Por ejemplo, en este caso clínico, la simple visualización en color de una lesión apical en una radiografía panorámica facilitó la aceptación del tratamiento propuesto por parte del paciente. Este tipo de contextualización cambia la postura del paciente: accede a la información y toma una decisión más segura.

De este modo, la IA crea un marco de debate más fluido, en el que cada imagen se convierte en una oportunidad para explicar, tranquilizar e implicar.

3. Software de planificación 3D

En los tratamientos implantológicos o quirúrgicos, los programas de planificación en 3D desempeñan un papel decisivo. Permiten al odontólogo visualizar con precisión la anatomía del paciente, simular la intervención y, sobre todo, compartirla visualmente con el paciente.

El principio es sencillo: el escáner CBCT del paciente (en formato DICOM) y sus impresiones digitales (en formato STL) se importan al software. A partir de estos datos, se genera una reconstrucción 3D fiel del volumen óseo. El odontólogo puede entonces colocar virtualmente los implantes, simular la cirugía guiada, integrar componentes protésicos y anticipar las etapas protésicas finales. Este proceso se basa en herramientas como 3Dcelo, Quickvision 3D o RealGUIDE, que integran las bibliotecas de implantes de numerosos fabricantes.

Las visualizaciones obtenidas permiten mostrar al paciente:

  • el posicionamiento de los implantes según un eje protésico ideal,
  • el recorrido del canal alveolar,
  • los límites óseos disponibles,
  • y una simulación del wax-up final.

Una imagen clara y detallada de los pasos a seguir permite reducir la inquietud relacionada con una intervención percibida como invasiva. Esto facilita la comprensión del tratamiento, especialmente en el caso de planes complejos o costosos.

Estas herramientas favorecen una pedagogía activa. El paciente puede revisar los elementos visuales, compartirlos con sus seres queridos, hacer preguntas y comprometerse con total confianza. Permiten integrar el plan de tratamiento en un proyecto común.

En implantología, la precisión del posicionamiento virtual mejora la previsibilidad clínica. Esta planificación rigurosa reduce los riesgos intraoperatorios y garantiza la continuidad entre el diagnóstico, la intervención quirúrgica y la fase protésica. Mostrar, explicar y anticipar con soportes concretos convierte la intervención futura en una experiencia tranquilizadora.

4. Materiales visuales posteriores a la consulta

La experiencia del paciente no se limita al tiempo que pasa en la consulta. Una parte esencial de la comprensión y la toma de decisiones tiene lugar después de la consulta. En este contexto, los materiales visuales que se proporcionan tras la consulta prolongan de manera eficaz la relación terapéutica.

Los formatos utilizados son variados: archivos PDF explicativos, correos electrónicos resumidos, fichas con consejos, vídeos pedagógicos, imágenes anotadas de la boca del paciente. El objetivo es ofrecer al paciente un soporte claro y consultable en cualquier momento, con tranquilidad.

Según los datos internosAllisone, al 70 % de los pacientes les hubiera gustado recibir un informe de la consulta y al 46 % deseaba disponer de fichas informativas sencillas. Estas herramientas responden a una necesidad concreta, ya que muchos pacientes olvidan parte de las explicaciones recibidas nada más salir de la consulta.

Las fotografías y radiografías anotadas pueden incluirse en un informe enviado por correo electrónico. Este recordatorio visual permite al paciente recordar mejor los aspectos diagnósticos y terapéuticos, y comentarlos con sus familiares o plantear preguntas en la siguiente cita.

Plataformas como SantéBD o la UFSBD también ofrecen vídeos o fichas visuales simplificadas que ilustran las prácticas de higiene adecuadas, el desarrollo de una consulta o las consecuencias de no recibir atención médica. Estos materiales resultan especialmente útiles para el público joven, los pacientes ansiosos o aquellos con discapacidad cognitiva.

Un estudio publicado en The Journal of Contemporary Dental Practice demuestra la eficacia de estas prácticas: los pacientes que reciben instrucciones de higiene bucodental a través de vídeos en los que se muestran las consecuencias de una mala higiene obtienen mejores resultados que aquellos que solo reciben instrucciones verbales.

Allisone enviar a los pacientes informes posteriores a la consulta con fichas educativas personalizables, lo que refuerza el compromiso, especialmente en el caso de planes de tratamiento complejos.

Estas herramientas visuales posteriores a la consulta contribuyen así a la fidelización y la responsabilización del paciente, así como a una mejor percepción de la calidad de la atención. Al mantener un vínculo activo entre cada cita, permiten afianzar la relación terapéutica en la continuidad y la transparencia.

Las herramientas visuales modifican profundamente la relación entre el paciente y el profesional sanitario. Cámaras intraorales, inteligencia artificial, planificación en 3D, soportes posconsulta: cada uno de estos elementos facilita la comprensión, agiliza la comunicación y mejora la adherencia al tratamiento.

Ante pacientes que esperan claridad y codecisión, estas tecnologías permiten salvar la brecha entre el conocimiento médico y la percepción de la atención sanitaria. Transforman la consulta en una experiencia visual e interactiva. El paciente ya no solo recibe información: accede a ella, la integra y se compromete.

Allisone plenamente en esta nueva dinámica. Al hacer que las radiografías sean más legibles y claras, apoya la pedagogía del profesional, refuerza la autonomía decisoria y la confianza del paciente. La inversión en estas herramientas visuales no es una moda: es una evolución concreta hacia una práctica más humana, más compartida y más eficaz.

-

¹Estudio realizado entre el 27 de octubre y el 2 de noviembre de 2021 con 13 199 pacientes y 149 cirujanos dentistas usuarios de Doctolib.

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Cámara intraoral, IA, análisis de radiografías: cómo las herramientas visuales están cambiando la relación con el paciente

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13/6/2025

La comunicación visual transforma profundamente la relación entre el odontólogo y el paciente. Las expectativas están cambiando: los pacientes desean comprender su estado bucodental, conocer las opciones de tratamiento y participar activamente en las decisiones que les afectan. Sin embargo, lo que ocurre en la boca suele escapar a la percepción del paciente sin una ayuda visual. Las herramientas digitales se convierten así en aliadas para eliminar las barreras de comprensión.

Los odontólogos lo confirman: el 83 % de los profesionales considera que la digitalización en el ámbito sanitario es una herramienta que mejora la relación entre el profesional y el paciente, según un estudio¹ publicado por Doctolib y la UFSBD con motivo del ADF.

Hoy en día, las herramientas visuales aportan respuestas concretas a estas cuestiones. Cámaras intraorales, inteligencia artificial aplicada a las radiografías, planificación en 3D o incluso soportes postconsulta... Todas estas soluciones refuerzan la pedagogía, favorecen la adherencia terapéutica y crean un clima de confianza duradero.

1. La cámara intraoral

La cámara intraoral está diseñada para capturar imágenes de alta definición de todas las estructuras dentales. Se presenta en forma de una pieza de mano ligera, equipada con un sistema óptico de alta resolución y una iluminación integrada. Esta herramienta permite al paciente ver exactamente lo mismo que ve el odontólogo, sin filtros ni interpretaciones verbales. Este cambio de perspectiva enriquece considerablemente la consulta.

Tomemos como ejemplo el escáner intraoral Trios 4 de 3Shape, que combina captura de color, imágenes HD y detección de caries por fluorescencia. Este tipo de equipo permite obtener un mapeo fiel de las estructuras dentales y periodontales, integrando imágenes en 3D que se pueden utilizar directamente en programas de planificación o comunicación con el paciente.

Una de las ventajas más notables es la ilustración inmediata de las explicaciones clínicas. Gracias a las imágenes obtenidas, el profesional puede mostrar lesiones cariosas incipientes, fisuras, sarro subgingival o incluso inflamación gingival. Las zonas problemáticas se hacen así visibles y comprensibles, incluso para un paciente asintomático.

Esta transparencia influye directamente en el comportamiento del paciente. Ya no se limita a escuchar: identifica, comprende y se implica. Este proceso fomenta su compromiso y reduce las barreras derivadas de la falta de conocimiento.

La literatura especializada destaca que la visualización directa de las patologías refuerza la adherencia al tratamiento. Según los datosAllisone, el 56 % de los pacientes rechaza un tratamiento porque no lo perciben como urgente o necesario. Al mostrar de forma objetiva las zonas de riesgo, la cámara intraoral contribuye a que una decisión pasiva se convierta en una elección informada.

En el plano relacional, esta herramienta permite salir de una postura unidireccional. Favorece una pedagogía activa y humaniza el intercambio. El profesional se convierte en un guía, y ya no en un prescriptor. Esta postura refuerza la confianza, especialmente en pacientes ansiosos o en la primera consulta.

En resumen, la cámara intraoral es un potente soporte pedagógico al servicio de una relación con el paciente basada en la claridad y la construcción conjunta del tratamiento terapéutico.

2. La inteligencia artificial aplicada a las radios

La radiografía sigue siendo un pilar del diagnóstico en odontología, pero su interpretación suele resultar opaca para el paciente. La inteligencia artificial ofrece hoy en día una solución concreta a esta barrera de comprensión, al hacer que las radiografías sean más legibles, más explícitas y más accesibles.

Allisone algoritmos de aprendizaje profundo para resaltar automáticamente los elementos visibles en una imagen radiográfica. Este procesamiento visual —que no tiene fines diagnósticos— colorea las estructuras anatómicas, las restauraciones o las afecciones identificables en una radiografía panorámica o retroalveolar. De este modo, permite al paciente comprender de un solo vistazo lo que el odontólogo desea transmitirle, sin tener que descifrar una imagen técnica.

Esta tecnología responde a una necesidad claramente expresada: según un estudio realizado por Allisone, el 67 % de los pacientes afirma no poder localizar las patologías indicadas por su dentista en una radiografía, y el 70 % considera que un código de colores habría facilitado su comprensión. Esta falta de legibilidad repercute directamente en la adherencia a los tratamientos.

Gracias al uso del color y a una interfaz interactiva, Allisone la radiografía en un soporte para el diálogo. Ofrece un apoyo concreto a las explicaciones orales. Al hacer tangibles elementos que a menudo son abstractos, el profesional reduce considerablemente los temores.

Por ejemplo, en este caso clínico, la simple visualización en color de una lesión apical en una radiografía panorámica facilitó la aceptación del tratamiento propuesto por parte del paciente. Este tipo de contextualización cambia la postura del paciente: accede a la información y toma una decisión más segura.

De este modo, la IA crea un marco de debate más fluido, en el que cada imagen se convierte en una oportunidad para explicar, tranquilizar e implicar.

3. Software de planificación 3D

En los tratamientos implantológicos o quirúrgicos, los programas de planificación en 3D desempeñan un papel decisivo. Permiten al odontólogo visualizar con precisión la anatomía del paciente, simular la intervención y, sobre todo, compartirla visualmente con el paciente.

El principio es sencillo: el escáner CBCT del paciente (en formato DICOM) y sus impresiones digitales (en formato STL) se importan al software. A partir de estos datos, se genera una reconstrucción 3D fiel del volumen óseo. El odontólogo puede entonces colocar virtualmente los implantes, simular la cirugía guiada, integrar componentes protésicos y anticipar las etapas protésicas finales. Este proceso se basa en herramientas como 3Dcelo, Quickvision 3D o RealGUIDE, que integran las bibliotecas de implantes de numerosos fabricantes.

Las visualizaciones obtenidas permiten mostrar al paciente:

  • el posicionamiento de los implantes según un eje protésico ideal,
  • el recorrido del canal alveolar,
  • los límites óseos disponibles,
  • y una simulación del wax-up final.

Una imagen clara y detallada de los pasos a seguir permite reducir la inquietud relacionada con una intervención percibida como invasiva. Esto facilita la comprensión del tratamiento, especialmente en el caso de planes complejos o costosos.

Estas herramientas favorecen una pedagogía activa. El paciente puede revisar los elementos visuales, compartirlos con sus seres queridos, hacer preguntas y comprometerse con total confianza. Permiten integrar el plan de tratamiento en un proyecto común.

En implantología, la precisión del posicionamiento virtual mejora la previsibilidad clínica. Esta planificación rigurosa reduce los riesgos intraoperatorios y garantiza la continuidad entre el diagnóstico, la intervención quirúrgica y la fase protésica. Mostrar, explicar y anticipar con soportes concretos convierte la intervención futura en una experiencia tranquilizadora.

4. Materiales visuales posteriores a la consulta

La experiencia del paciente no se limita al tiempo que pasa en la consulta. Una parte esencial de la comprensión y la toma de decisiones tiene lugar después de la consulta. En este contexto, los materiales visuales que se proporcionan tras la consulta prolongan de manera eficaz la relación terapéutica.

Los formatos utilizados son variados: archivos PDF explicativos, correos electrónicos resumidos, fichas con consejos, vídeos pedagógicos, imágenes anotadas de la boca del paciente. El objetivo es ofrecer al paciente un soporte claro y consultable en cualquier momento, con tranquilidad.

Según los datos internosAllisone, al 70 % de los pacientes les hubiera gustado recibir un informe de la consulta y al 46 % deseaba disponer de fichas informativas sencillas. Estas herramientas responden a una necesidad concreta, ya que muchos pacientes olvidan parte de las explicaciones recibidas nada más salir de la consulta.

Las fotografías y radiografías anotadas pueden incluirse en un informe enviado por correo electrónico. Este recordatorio visual permite al paciente recordar mejor los aspectos diagnósticos y terapéuticos, y comentarlos con sus familiares o plantear preguntas en la siguiente cita.

Plataformas como SantéBD o la UFSBD también ofrecen vídeos o fichas visuales simplificadas que ilustran las prácticas de higiene adecuadas, el desarrollo de una consulta o las consecuencias de no recibir atención médica. Estos materiales resultan especialmente útiles para el público joven, los pacientes ansiosos o aquellos con discapacidad cognitiva.

Un estudio publicado en The Journal of Contemporary Dental Practice demuestra la eficacia de estas prácticas: los pacientes que reciben instrucciones de higiene bucodental a través de vídeos en los que se muestran las consecuencias de una mala higiene obtienen mejores resultados que aquellos que solo reciben instrucciones verbales.

Allisone enviar a los pacientes informes posteriores a la consulta con fichas educativas personalizables, lo que refuerza el compromiso, especialmente en el caso de planes de tratamiento complejos.

Estas herramientas visuales posteriores a la consulta contribuyen así a la fidelización y la responsabilización del paciente, así como a una mejor percepción de la calidad de la atención. Al mantener un vínculo activo entre cada cita, permiten afianzar la relación terapéutica en la continuidad y la transparencia.

Las herramientas visuales modifican profundamente la relación entre el paciente y el profesional sanitario. Cámaras intraorales, inteligencia artificial, planificación en 3D, soportes posconsulta: cada uno de estos elementos facilita la comprensión, agiliza la comunicación y mejora la adherencia al tratamiento.

Ante pacientes que esperan claridad y codecisión, estas tecnologías permiten salvar la brecha entre el conocimiento médico y la percepción de la atención sanitaria. Transforman la consulta en una experiencia visual e interactiva. El paciente ya no solo recibe información: accede a ella, la integra y se compromete.

Allisone plenamente en esta nueva dinámica. Al hacer que las radiografías sean más legibles y claras, apoya la pedagogía del profesional, refuerza la autonomía decisoria y la confianza del paciente. La inversión en estas herramientas visuales no es una moda: es una evolución concreta hacia una práctica más humana, más compartida y más eficaz.

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¹Estudio realizado entre el 27 de octubre y el 2 de noviembre de 2021 con 13 199 pacientes y 149 cirujanos dentistas usuarios de Doctolib.

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